Apadrina

Veterinaria ecocolmena

Artículos técnicos de Chiara Fei, la doctora en veterinaria de ecocolmena

Las antenas de las abejas son el olfato, oído y tacto

Published on 13/06/2016 under Blog
Las antenas de las abejas son el olfato, oído y tacto
El olfato, el tacto y el oído son sentidos muy importante para las abejas (Apis mellifera), porque en la completa oscuridad de la colmena tienen que reconocer e interpretar las señales de la reina y de sus compañeras, además son sentidos muy importantes también en el ambiente exterior de la colmena, porqué volando entran en contacto con sustancias que deben ser interpretadas por ellas. Los órganos sensoriales más importantes de las abejas (Apis m.) para el olfato, oído y tacto son las antenas, que les permiten analizar su entorno y evidenciar cambios de temperatura, vibraciones, humedad, vientos y mensajes químicos, etc. Las antenas son apéndices articulados que surgen en el centro de la parte frontal de la cabeza y están formadas por una parte rígida llamada escapo que se une a un pedúnculo o pedicelo que sigue con una parte flexible, el flagelo, que esta subdividido en segmentos llamados artejos; el número de los artejos es 13 en los zánganos y 12 en reina y obreras. Las antenas en su estructura son cubiertas por pequeñas unidades sensoriales básicas, las sensilias. Existen sensilias de diferentes tipologías: en forma pilosa (órganos de tacto), placas y poros (para el olfato) y varían en número según que se trate de la abeja reina, obrera o zángano. Las sensilias son en número de 3.000 por antena en la reina que las utiliza para detectar el olor de la colonia; de 3.600 a 6.000 en la obreras que detectan las feromonas de la reina, de la cría  y el olor del polen y néctar; 30.000 en los zángano para detectar las feromonas de la reina. Un estudio ha evidenciado como diferentes estados de las reinas pueden modificar el número y distribución de las sensilias en los flagelos de las obrera (Azza A. Awad et al. 2014) Además de la interpretación de mensajes químicos, en la oscuridad de la colmena, interpretan, a través del tacto vibraciones y lenguajes físicos, como la “Danza de Abeja” realizada  por  las  abejas pecoreadoras, para indicar a las compañeras la distancia y la dirección  de la fuente de alimento (néctar y polen de las flores) en relación  a la posición del sol (Kalr von Frisch). Cuando las pecoreadoras están en el ambiente exterior de la colmena, las antenas están expuestas al medio ambiente y con estas perciben la presencia de polen, néctar, agua y también predadores o sustancias ajenas, además analizan gotas de néctar o inspeccionan…
continue reading
12