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Entrevista a Markus Imhoof, director de More Than Honey (Mucho más que miel)

Published on 13/01/2016 under Blog

Markus ImhoofMarkus Imhoof, eres conocido por tus películas de ficción, especialmente por La barca   está   llena   (1981),   The   Journey (1986) y The Mountain (1992). Has ganado premios  dirigiendo  a  actores  y ahora,  a los 70 años, tu debut en el documental te pone frente a frente con las abejas.

Siempre quise hacer filmes de ficción, pero esto tenía sus complicaciones financieras cuando empecé a rodar películas en los sesenta. Es por eso que mi primer trabajo tras finalizar mis estudios en cine fue un documental sobre la caballería. Quizás, en cierta forma, era una película similar a Mucho más que miel; en ella me pregunto si los caballos están tan encariñados con los militares como orgullosos se sienten estos de sentarse sobre ellos. Pese a que tuvo múltiples limitaciones, hasta el límite de ser censurada, ganó unos cuantos premios. Antes de ello, mientras asistía a la escuela de cine, había rodado un documental sobre una prisión —las proyecciones públicas aún no estaban permitidas. Mi primera producción estrenada en cines fue Escape Risk (1974). Estaba basada en el diario que yo escribía mientras trabajaba como guardia de prisión para preparar la película. El componente documental ha sido siempre una base importante para mis obras de ficción. Siempre he estado buscando maneras de ilustrar aquello que está oculto tras la vida real del mundo.

¿Cómo surge la idea de hacer una película sobre abejas?

Las abejas han mantenido a mi familia por más de cien años. Jugaron un papel esencial en la fábrica de conservas de mi abuelo. Sin las abejas, él nunca hubiese tenido cerezas, albaricoques o frambuesas en sus vastos huertos y jardines de bayas, ni tampoco encurtidos. Es algo que yo ya había aprendido de niño.

Y mi hija y mi yerno investigan las abejas. Eso sí, mi historia familiar por sí sola difícilmente hubiese sido una razón para realizar la película. Mi inquietud despertó realmente cuando las abejas de todo el mundo comenzaron a morir a un ritmo alarmante, lo cual se convirtió de repente en un asunto de suma importancia.

Así que mi conexión personal estableció el sendero narrativo, que va de mi abuelo hasta mis nietos, quienes también aparecen en el filme usando vestimentas de apicultor que eran demasiado grandes para ellos. Esto me permitió representar el aspecto del futuro de manera tangible y significativa, porque el futuro está íntimamente ligado a las abejas.

Mucho Mas que Miel - More Than Honey¿Cuánto tiempo tuvo que trabajar en Mucho más que miel?

¡Cinco años! Al viajar alrededor del mundo realizando mi investigación inicial, iba imaginando cómo sería la película, que finalmente comenzaría con mi familia en Australia. Gracias a CIBER, renombrado centro de investigación sobre las abejas en la Universidad de Australia Occidental, pude establecer contacto con investigadores y apicultores de distintos continentes. Esto me condujo a una especie de sistema de relevos, ya que una persona me llevaba a la siguiente. La preparación fue también muy importante para planear el rodaje del filme en cuatro continentes, ya que teníamos que ceñirnos a períodos muy concretos determinados por la naturaleza. Si no estabas donde tenías que estar en el momento correcto, debías esperar hasta mayo del año siguiente, por ejemplo. Afortunadamente, la primavera no tiene lugar al mismo tiempo en todo el planeta.

¿Así que escribiste un guión a partir del sustancioso material de investigación que habías reunido?

Quería que los espectadores pudieran identificarse emocionalmente con los distintos protagonistas, explicitando sus circunstancias vitales. Los contrastes tenían que ser fácilmente reconocibles para contar la historia. Y lo que es más, cada escena, relatada desde la perspectiva de los hombres, debía  ser  igualmente  experimentada  desde  el  punto  de  vista  de  las  abejas.  Ellas  van convirtiéndose, paulatinamente, en las protagonistas de la película. Es por eso que la planificación es tan importante. La idea es que los espectadores no tengan miedo de las abejas al verlas desde tomas tan próximas; que empiecen a identificarse con ellas, de forma similar al viaje junto a los seres azules del planeta alienígena de Avatar. Excepto que las abejas son mucho más bellas…

En varias ocasiones, la cámara sigue el vuelo de la abeja usando un primerísimo primer plano. Algunos espectadores probablemente pensarán que has utilizado abejas artificiales…

Cuando mi productor vio el presupuesto, propuso crear una abeja en 3D que podría hacerlo todo, costaría menos y no picaría a nadie. Pero rechacé la idea al momento. Uno jamás habría podido imaginar cómo vuela una abeja real. Las abejas de la película son de verdad. Hemos trabajado con distintos aromas para poder comunicarnos en el lenguaje de las abejas y ganarnos su confianza. Pero el truco más efectivo fue la paciencia. Y tuvimos a nuestro propio experto en la lengua de las abejas viajando con nosotros; sin él, todo esto no habría sido posible.

Teníamos dos equipos, uno para el personal y otro el doble de grande para las abejas. Para filmar a las abejas utilizamos cámaras de alta velocidad y lentes endoscópicas, como las que se usan para operar a seres humanos. Si grabas una colonia de abejas a un ritmo normal, todo lo que obtendrás es una colmena bullendo de actividad nerviosa. Con setenta imágenes por segundo, es decir, reduciendo tres veces el tempo normal, las abejas se mueven a la misma velocidad que nosotros, y así puedes ver exactamente lo que están haciendo, sus fascinantes patas, sus enormes y peludos ojos, su lengua.

A veces utilizamos mini helicópteros para los vuelos. Todas las abejas en vuelo fueron filmadas a

300 imágenes por segundo. Un segundo de realidad corresponde a doce segundos de película, pero no olvides que tenía que captar el segundo adecuado. Para el vuelo de bodas de la abeja reina, que duró treinta y seis segundos, trabajamos a lo largo de más de diez días — y realmente solo pudimos contemplarlo una vez y media. Después de dos años rodando, teníamos 205 horas de metraje. Estuvimos hasta un año en la sala de montaje.

Las abejas son las protagonistas de la película, pero tú también elegiste muy bien a los participantes humanos. El más impresionante para mí fue Miller, rey de los apicultores de Estados Unidos, porque él comenta las claves de su trabajo continuamente.

Encuentro fascinante la intensidad con la que ama a las abejas pero, al mismo tiempo, su sistema de apicultura industrializada es una de las razones de que las abejas estén desapareciendo. No obstante, es capaz de analizar el asunto y formarse una opinión crítica, incluso pese a que, a continuación recurra al típico optimismo americano.

Mucho más que miel¿Cómo encontraste a los protagonistas?

El “antagonista” de Miller es originario de mi país natal, Suiza. Podría ser el abuelo de Heidi, aquel personaje del famoso libro para niños. Se tumba entre las rosas alpinas y defiende su isla ignota en la región de los Alpes, aunque con un efecto tremendamente negativo: las abejas están muriendo en su paraíso debido a la endogamia.

Fred  Terry,  el otro americano,  el  tipo  de las  abejas asesinas en Arizona, es quien contrasta

verdaderamente con John Miller. Él se ha aventurado en el lado desconocido de la naturaleza. Encontré por Internet a aquel equipo que produce abejas reina integrado por una mujer y su hija. Esta pequeña empresa familiar matriarcal vende abejas reinas en 58 países de todo el mundo y ha combinado su nombre con la cepa de las abejas para crear una etiqueta propia: Carnica-Singer®.

Pudimos observar la polinización manual en diferentes provincias de China. Me decidí por la mujer de Dalian (al norte de China) porque ella misma es como una abeja que vuela lejos y regresa al hogar con el polen para completar el trabajo de las abejas. A través de ella, percibes cuánto esfuerzo requiere la polinización.

El profesor Menzel, neurobiólogo e investigador apícola, está interesado en el comportamiento  individual  de  las  abejas.

Algunos investigadores desean reducir el proceder de las abejas al efecto de estímulos a los que responden robóticamente. Menzel dice que incluso la colonia de abejas, como colectivo, tiene emociones. Él también es el encargado de recrear la perspectiva de las abejas en las tomas macro. Y hay investigadores apícolas en mi propia familia: mi hija Bárbara y mi yerno Boris Baer, quien dirige al equipo universitario, y mis dos bisnietos, Andrin y Lucien.

Pero los verdaderos protagonistas de la película son las abejas. No las hago hablar, pero me tomo la libertad de plantear, de manera lúdica, la cuestión de las abejas africanizadas: “¿Están las abejas finalmente contraatacando?” Me agrada ver a las abejas rebelarse, estoy muy satisfecho por el hecho de que no nos vayan a hacer fáciles las cosas nunca más.

Los espectadores quedarán impresionados cuando salgan de los cines y piensen sobre lo que han visto. Comer miel ya no volverá a ser igual. Muchos se preguntarán qué pueden hacer para ayudar.

Todo el mundo puede hacer algo con respecto al impacto de su huella ecológica; tiene que ver con el hecho de ser más conscientes con la relación que mantenemos con el medio ambiente. Los consumidores tienen el poder democrático de negarse a comprar artículos cuya producción pueda dañar al medio ambiente e incluso a sí mismos.

Las abejas se alimentan a través de plantas y flores. El campo inglés es desastroso para las abejas. Sin embargo, los jardines reales británicos son espléndidos, están llenos de flores. Es irónico que las abejas, en las ciudades, vivan mejor que las de las zonas rurales. Esto se debe a que siempre florece algo en la ciudad a lo largo del año, ya sea en parques o en cementerios.

Los gases de escape son menos tóxicos que los plaguicidas que esparcimos en el campo, que es donde  nosotros,  los  seres  humanos,  nos  vamos  a  relajar  sábados  y  domingos.  Pero  puedes cometer los mismos errores que la industria agrícola en tu jardín o balcón particulares: los plaguicidas vendidos a los jardineros domésticos, utilizados también en las plantas de balcón, pueden ser muy peligrosos. Está sucediendo lo mismo a pequeña y a gran escala. Ahora le doy a mi perro un remedio inofensivo contra pulgas y garrapatas, nunca más nada que contenga neurotoxinas. Es el mismo neonicotinoide que mata a las abejas. Todos podemos contribuir de una manera u otra. Aún más eficaz sería limitar la cantidad de tiempo que pasamos sobre aviones, y no volar tanto como tuvimos que hacerlo para este filme. Hemos llegado a calcular si el daño que hicimos con la película es mayor que los beneficios obtenidos.

¿Reconocen las instituciones estatales el problema que supone la desaparición de las abejas? ¿Hay algún tipo de iniciativa, o se comportan más bien como el Sr. Miller, que decía: “Es mi naturaleza, veo los problemas, pero no tenemos otra alternativa. En última instancia, somos capitalistas”?

Cada país tiene su instituto de las abejas. La ONU y el Club de Roma realizan análisis pero, en realidad, prácticamente todas las acciones se basan en la rentabilidad a corto plazo. Sin embargo, la  gente  ya  está  empezando  a  pensar  de  manera  un  tanto  diferente.  En  abril  de  2013,  un referéndum en el Parlamento Europeo para proteger a las abejas de los pesticidas más peligrosos perdió por un estrecho margen —un mes más tarde fue aprobado. Las abejas son el tercer animal de trabajo más importante después de las ovejas y los cerdos. Es por eso que es tan difícil de entender la razón de que la agricultura, cuya subsistencia depende enteramente de las abejas, siga siendo una de las mayores amenazas para ellas. Con el pretexto de que tenemos que alimentar al mundo, hemos creado un sistema agrícola crecientemente tiránico. Y como cualquier fuerza totalitaria, tiene que tratar a sus enemigos con mano dura, ya que de otra forma el sistema no funcionaría.  Los  monocultivos  son  el  paraíso  de  los  parásitos,  pero  requieren  muchos  más pesticidas y herbicidas que las pequeñas unidades de producción. Hay una advertencia en la entrada de las plantaciones de almendras: “Entrando aquí, usted corre el riesgo de exponerse a sustancias químicas cancerígenas”. En su Informe de Alimentos, la ONU afirma que la especie humana puede subsistir solamente gracias a la agricultura local, estructurada y pequeña, pero se está haciendo justamente lo contrario. Obviamente, solo la política puede influir aquí, por eso cada uno de nosotros puede hacer un montón por las abejas; votando a la persona correcta, quiero decir. Las empresas agroquímicas echan toda la culpa de la extinción de las abejas al ácaro varroa destructor (de origen asiático), que ha sido el mayor problema para las abejas en los últimos 40 años. Hay una salvaje polémica en torno al tema entre la industria química y los apicultores. Pero no es un misterio que las abejas están desapareciendo: no solo están muriendo a causa de los pesticidas, las bacterias, los antibióticos, la endogamia o el estrés: es la suma de todo ello. Las abejas están extinguiéndose porque la civilización ha prosperado.

¿Qué es lo más fascinante que has experimentado o aprendido en relación con las abejas?

La manera en que la colonia funciona me fascinó hasta el final, la inteligencia de los enjambres, el rol de la abeja reina y el de la colonia, la cooperación no jerárquica. Aunque ella sea la madre de todas las abejas de la colonia, la colonia puede decidir: “Ahora queremos una nueva reina”. Entonces, las obreras “coronan” a una larva, que debería haber sido una trabajadora más, como nueva reina. La antigua reina de las abejas debe salir del enjambre junto a las abejas viejas y legarle todo a las abejas jóvenes, poniéndose en peligro a sí misma y a la mitad de la colonia con el fin de formar una nueva.

Son una serie de acontecimientos tan enigmáticos que siempre estoy aprendiendo algo nuevo. Karl v. Frisch, el investigador apícola que ganó el Nobel, dijo que las abejas son como una fuente mágica inagotable.

¿Cómo se te ocurrió usar la frase de Einstein? ¿Cuál fue el contexto original en el que surgió?

La sentencia de Einstein es la primera que salió a colación cuando empezamos a pensar en este tema.  Nadie  había  encontrado  la  nota  anteriormente  en  el  archivo  de  Tel  Aviv;  quizás  sea solamente un rumor, pero nos explica vívidamente con qué estamos tratando aquí. Vale la pena considerar también otra frase de Einstein que encontré sobre este mismo tema, y que venía a decir que no podemos resolver nuestros problemas con los mismos mecanismos de pensamiento que hemos utilizado para crearlos.

La naturaleza propone soluciones que nosotros habíamos sido incapaces de prever. Por ejemplo, las abejas africanizadas. La relación entre los seres humanos y las abejas, que tiene miles de años de antigüedad, muestra el creciente conflicto entre la civilización y la naturaleza. Pero a partir de ello también se plantea una cuestión fundamental: ¿somos los seres humanos parte de la naturaleza? ¿O queremos situarnos fuera de ella con el fin de subyugarla? ¿Existe alguna forma fructífera de simbiosis entre todos los implicados, a saber, las abejas, los apicultores, los agricultores, los comerciantes y los consumidores, una especie de orquesta de jazz all-star compuesta por solistas que no dejan de escuchar al resto del grupo para sumarse armónicamente a ellos? Es la utopía de un enjambre inteligente.

 

Entrevista: Frank Arnold y Claus-Peter Lieckfeld.

Publicada por Piramide Films en el dossier de prensa para la promoción del estreno de “Mucho más que miel”, More Than Honey.

 

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