Apadrina

Miel ecológica ¿Cómo distinguirla?

¿Quieres conocer que aporta la miel pura a tu salud, lee nuestro artículo "Beneficios de la miel"
Miel de Apicultura Apoyada por la Comunidad (consumidores). Etiqueta de la cosecha exclusiva de las madrinas y padrinos que apadrinan una colmena

Miel de Apicultura Apoyada por la Comunidad (consumidores). Etiqueta de la cosecha exclusiva de las madrinas y padrinos que apadrinan una colmena

El consumo de productos ecológicos sigue aumentando puesto que el consumidor exige la máxima calidad en los alimentos, dada la creciente sensibilización social hacia temas medioambientales, también valora que el sistema de producción sea compatible con el medio ambiente.

 

Certificar la explotación como ecológica y ofrecer alimentos saludables y de calidad supone un valor añadido a la producción. Si esto se realiza además mediante un sistema respetuoso con el medio ambiente tiene además su compensación económica. La reforma de la Política Agraria Común y el Programa de Desarrollo Rural, ambas de la UE, van orientados a fomentar las producciones de calidad ligadas al territorio y compatibles con el medio ambiente, donde la producción ecológica tiene un papel fundamental.

 

¿Por qué debes dudar de la miel que no es ecológica?

 

Las abejas no se están quietas, ni viven ni cosechan dentro de una parcela vallada. No tienen más límites que su autonomía de vuelo. Entonces ¿Cómo podemos garantizar que es ecológico el néctar y polen que recogen de las flores? Y el apicultor, ¿Puede garantizar con su trabajo que la miel es pura y libre de tóxicos?.

 

La miel es considerada un producto natural, sano y sin posibles adulteraciones. Pero la agricultura industrial, las enfermedades de las abejas, las malas prácticas productivas y un erróneo estándar de calidad buscado por los consumidores, proponen mieles comerciales extrañamente líquidas, que no cristalizan, fáciles de consumir, de un origen lejano o desconocido, y con frecuencia de dudosa calidad.

 

¿Qué elementos no deseados podemos encontrar en la miel?

 

Fármacos, fitosanitarios, antibióticos, acaricidas

 

Las abejas son insectos fármaco-dependientes, por causa de la varroasis, enfermedad causada por el parásito varroa. Todos los apicultores (ganaderos con explotación legalmente registrada) están obligados a realizar un tratamiento contra la varroa. Las autoridades sanitarias hacen un seguimiento anual para verificar la aplicación de fármacos en las colmenas.

El apicultor tratará de evitar la presencia de residuos de los acaricidas y antibióticos en la miel y el polen, por ello usará estos fármacos después de la recolección de miel. También puede utilizar fármacos ecológicos autorizados por las agencias sanitarias. Estos fármacos no dejan residuos y están basados en principios activos vegetales.

Manipulación incorrecta

 

Calentamiento de la miel

 

El calentamiento excesivo de la miel devalúa un producto natural que tiene un elevado valor como alimento funcional.

La miel es pegajosa y por ello de complicada manipulación. Cuando los apicultores o envasadores calientan las salas de extracción, los utensilios, depósitos, conductos de trasiego, etc. puede producir la destrucción de las vitaminas y enzimas que contienen la miel.

Más drástica es aún la pérdida de las cualidades beneficiosas de la miel cuando ésta es pasteurizada a altas temperaturas para evitar que se cristalice. El consumidor, cuando acude a realizar sus compras, rechaza la miel cristalizada y elige otras líquidas de la misma estantería.

Otra técnica en la que puede usarse calor elevado es cuando los depósitos de miel quedan cristalizados, en tal caso, para envasar la miel en los tarros es necesario proceder con una batidora (no dañina pues no aplica calor) o con resistencias de calentamiento de bidones u ollas.

Otros productos de la colmena que deben garantizar calidad son el propóleo, el polen y la jalea real.

Hay que considerar también el interés y valor creciente del resto de productos de la colmena, fundamentalmente el polen y el propóleos. Éstos son productos excepcionales que deberían necesariamente ser producidos con elevados niveles de calidad.

 

Apicultura ecológica

 

La producción apícola ecológica, orgánica o biológica, es un sistema de producción con unas bases técnicas y una normativa propia que tiene como principal objetivo obtener alimentos de máxima calidad sin utilizar para ello sustancias químicas de síntesis (plaguicidas, abonos químicos, etc) ni organismos modificados genéticamente (conocidos como OGM’s o transgénicos).

 

Una de las opciones que garantiza una máxima calidad es la de producir siguiendo las normas de la producción agrícola ecológica (PAE). Como el resto de producciones ganaderas ecológicas, la producción apícola tiene que intentar establecer un adecuado equilibrio dinámico entre los diferentes elementos que conforman su ecosistema productivo.

La normativa que regula este sistema de producción se encuentra recogida en el Reglamento (CE) 2092/91 sobre la producción agraria ecológica y su indicación de los productos agrarios y alimenticios.

 

La apicultura es una actividad importante que contribuye a la protección del medio ambiente y a la producción agroforestal mediante la acción polinizadora de las abejas. La condición de los productos apícolas como procedentes de producción ecológica está estrechamente vinculada tanto con las características del tratamiento de las colmenas como con la calidad del medio ambiente. Esta condición depende también de las condiciones de extracción, elaboración y almacenamiento de los productos apícolas.

Cuando un productor explote varios asentamientos apícolas, todos ellos deberán cumplir la normativa de producción agraria ecológica, no obstante, un productor podrá tener algún colmenar que no cumpla las condiciones de la ubicación del asentamiento, pero tendrá que cumplir el resto de requisitos dispuestos en la normativa. El producto obtenido en ese colmenar no podrá venderse con referencias a métodos de producción ecológicos.

Claves a controlar en la apicultura ecológica

 

SISTEMAS DE PRODUCCIÓN Y MANEJO ZOOTÉCNICO

  • Las abejas
  • Localización y dimensión de los colmenares
  • Tipo de cajas
  • Trashumancia
  • Renovación de la cera y conservación de los cuadros estirados
  • Alimentación
  • Mejora genética y reproducción

 

SANIDAD

  • Control de la varroasis
  • Síndrome de desabejamiento de las colmenas

 

 Las abejas

 

En la selección de las razas deben tenerse en cuenta su capacidad de adaptación a las condiciones locales, su vitalidad y su resistencia a las enfermedades. Se dará preferencia a la utilización de razas europeas de la Apis Mellifera y a sus ecotipos locales.

Los colmenares deberán constituirse mediante la división de colonias y la compra de enjambres o colmenas procedentes de unidades que tengan certificación ecológica. Existen una serie de excepciones, siempre con sujeción al período de conversión:

• En caso de gran mortandad de colmenas por enfermedad o catástrofe, cuando no haya colmenares disponibles de producción ecológica, siempre con sujeción al período de conversión.

• Para la renovación anual de los colmenares, podrá incorporarse a la unidad ecológica cada año un 10% de abejas reinas y enjambres que no cumplan la normativa ecológica, siempre que las abejas reinas y enjambres sean colocados en colmenas con panales o láminas de cera procedentes de unidades cuya producción sea ecológica. En dicho caso, no se aplica el período de conversión.

 

 Los colmenares

 

La ubicación de los colmenares deberá cumplir con los siguientes requisitos, salvo en las zonas donde no haya floración o cuando las colmenas estén en reposo:

• Contar con suficientes fuentes de néctar natural, mielada y polen para las abejas, así como el acceso al agua.

• Elegirse de forma que, en un radio de 3 kilómetros, las fuentes de néctar o de polen sean fundamentalmente cultivos producidos ecológicamente y/o vegetación silvestre.

• Mantener una distancia suficiente de las fuentes de producción no agrícola que puedan dar lugar a contaminación, como por ejemplo centros urbanos, autopistas, zonas industriales, vertederos, plantas incineradoras, etc.

Alimentación de las abejas

 

Para asegurar una buena alimentación de las colmenas, al final de la estación productiva, se deberán dejar reservas de miel y de polen suficientemente abundantes para pasar el invierno. No obstante, se podrá autorizar la alimentación artificial de las colonias, únicamente entre la última recolección de miel y los quince días anteriores al siguiente período de afluencia de néctar y de mielada, cuando se encuentre en peligro la supervivencia a causa de condiciones climáticas extremas.

La alimentación artificial deberá hacerse con miel ecológica, preferentemente de la misma unidad ecológica. Se deberá llevar un registro de este tipo de alimentación en el que aparezca: tipo de producto, fechas, cantidades y colmenas en las que se ha empleado.

Profilaxis y tratamientos veterinarios

 

En apicultura, la profilaxis se basará en la prevención de infecciones y el fomento de la resistencia a enfermedades, como pueden ser:

– elegir poblaciones resistentes,

– la renovación periódica de las abejas reinas,

– la inspección sistemática de las colmenas para detectar a tiempo las situaciones sanitarias anómalas,

– el control de los zánganos en las colmenas (deriva y pillaje),

– la desinfección periódica de materiales e instrumentos,

– la destrucción del material y fuentes contaminados,

– la renovación periódica de la cera,

– el suministro a las colmenas de provisiones suficientes de miel y de polen.

Si a pesar de todas esas medidas preventivas las colmenas enfermaran o quedaran infestadas, deberán ser tratadas inmediatamente y, cuando sea necesario, trasladadas a colmenares de aislamiento. La utilización de medicamentos veterinarios en la apicultura deberá ajustarse a los siguientes principios:

• Se deben utilizar preferentemente productos fitoterapéuticos y homeopáticos, siempre que sus efectos resulten eficaces.

Medicamentos aprobados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios AEMPS

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• Si el empleo de los productos arriba mencionados resultara poco eficaz o tuviera muchas probabilidades de no ser eficaz para erradicar una patología o infestación que amenazara con destruir las colonias, se podrá utilizar medicamentos alopáticos de síntesis bajo la responsabilidad de un veterinario, está prohibida en todos los casos la utilización de medicamentos alopáticos de síntesis química como tratamiento preventivo.

• Se podrán utilizar, en los casos de infestación por Varroa Jacobsoni, el ácido fórmico, el ácido láctico, el ácido acético y el ácido oxálico y las siguientes sustancias: mentol, timol, eucaliptol o alcanfor.

• Además de los principios anteriormente expuestos, podrán autorizarse los tratamientos veterinarios o tratamientos de las colmenas, panales, etc, obligatorios con arreglo a la legislación nacional o comunitaria.

• Mientras se aplique un tratamiento con productos químicos alopáticos de síntesis, deberán trasladarse las colonias tratadas a colmenares de aislamiento, y toda la cera deberá sustituirse por cera ecológica. Posteriormente, a esas colonias se les impondrá un período de conversión de un año.

• Siempre que deban emplearse medicamentos veterinarios, y antes de que los productos se comercialicen como ecológicos, habrá que registrar claramente y declarar al organismo o autoridad de control el tipo de producto (indicando entre otras cosas su principio activo) junto con información sobre el diagnóstico, la posología, el método de administración, la duración del tratamiento y el tiempo de espera legal.

Métodos de gestión zootécnica y de identificación de los colmenares

 

Queda prohibida la destrucción de las abejas en los panales como método asociado a la recolección de los productos de la colmena.

Quedan prohibidas las mutilaciones como cortar la punta de las alas de las abejas reinas. Se admitirá la sustitución de la abeja reina mediante la eliminación de la antigua reina. Únicamente se admitirá la práctica de la eliminación de las crías machos como medio de contener la infestación por Varroa Jacobsoni.

Queda prohibido el uso de repelentes químicos sintéticos durante las operaciones de recolección de la miel.

Deberá registrarse la ubicación de los colmenares y la identificación de las colmenas. Deberá informarse a la Oficina Comarcal Agraria, o entidad similar, del traslado de los colmenares en un plazo acordado. En el registro de los colmenares deberá constar toda retirada de la parte superior de las colmenas y las operaciones de extracción de la miel.

Se pondrá especial cuidado en garantizar una extracción, una elaboración y un almacenamiento adecuados de los productos apícolas.

Características de las colmenas (cajas) y materiales utilizados

 

Las colmenas deberán estar hechas fundamentalmente con materiales naturales que no comporten riesgos de contaminación para el medio ambiente ni para los productos de la apicultura. Dentro de las colmenas sólo podrán usarse sustancias naturales, como el propóleo, la cera y los aceites vegetales, además de los productos autorizados para el tratamiento de las enfermedades.

La cera de los nuevos cuadros deberá proceder de unidades de producción ecológica. No obstante, la autoridad y órgano de control podrá autorizar el uso de cera de abeja que no proceda de dichas unidades, en particular en el caso de nuevas instalaciones o durante el período de conversión.

Queda prohibida la recolección de miel en panales que contengan crías.

Se admiten los tratamientos físicos como la aplicación de vapor o llama directa. Para limpiar y desinfectar los materiales, locales, equipo, utensilios o productos utilizados en la apicultura, únicamente se admitirá el uso de las siguientes sustancias, además del agua y el vapor:

– hipoclorito de sodio (lejía líquida).

– sosa y potasa cáustica.

– ácido cítrico, paracético, fórmico, láctico, oxálico y acético, ácido nítrico y fosfórico para los equipos de lechería.

– jabones de potasa y sosa.

– peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y alcohol.

– esencias naturales de plantas.

– cal, cal viva y lechada de cal.

– formaldehído.

– carbonato de sodio.