Las abejas hacen algo más que picarnos o producir miel. De hecho, polinizan la mayor parte de las plantas y contribuyen con cerca de 200 millones de dólares a la economía global cada año. ¿Así es cómo les pagamos? Cuidemos a las abejas.

El calentamiento global y el creciente uso de pesticidas en la agricultura son las razones principales en la disminución de la población de abejas. Si ignoramos esta situación muy pronto estaremos en un grave problema.

Tan solo tres meses después de la muerte de la última abeja de la tierra, la producción de los cultivos, en todo el mundo, caería en picado. Las tiendas perderían la mitad de sus productos de alimentos, porque al costó frutas y vegetales estarían por los cielos, pero no solo perderían los frutos y los vegetales, también deberás de despedirte de las almendras, los cocos y hasta el café.

Sin las abejas, otros polinizadores como los pájaros, los murciélagos y las mariposas tendrían que hacerse cargo del trabajo.

En el peor escenario de todos, la muerte de las abejas causaría colapso de la cadena alimenticia. Primero las plantas empezarían a morir al no ser polinizadas. Los próximos en fallecer serían nuestros herbívoros favoritos, hablamos del ganado.

Si crees que los filetes están caros, bueno, solo espera a que las abejas desaparezcan.  Gran parte de nuestras carnes y lácteos se esfumarían con ellas. Nuestra comida favorita terminaría siendo un lujo escaso y extravagante.

Y cuando combines, la escasez de comida, con una inflación galopante y una población de siete mil millones de consumidores, bueno, el panorama no es el mejor.

Claro, hay otras maneras de analizar este escenario, los cultivos de maíz, trigo y arroz, por ejemplo, son polinizados por el viento, así que, aún tendríamos algo que comer.

Si las abejas se murieran por completo, pero al perder la mayoría de los frutos y verduras debes estar preparado para una dieta menos nutritiva.

Sin embargo, no todo debería suceder así. En algunas regiones de China los humanos han empezado a polinizar manualmente sus cultivos. La polinización con drones o robots también es una opción, aunque estas alternativas no lograrían sustituir a las abejas, no puedes ni imaginar lo que nos costaría, tendríamos que pagar por algo que la madre naturaleza hace gratis.

Desde los años sesenta, el volumen de la producción agrícola que depende de los polinizadores ha crecido un 300% y todo lo que debemos hacer para mantener este crecimiento es tratar mejor a nuestro planeta.

Así que, hagamos lo necesario para mantener la temperatura normal de nuestro planeta. Exploremos alternativas a los pesticidas. Confiemos en las trabajadoras más dedicadas de la naturaleza.

Aunque las pequeñas cosas no parezcan importantes su impacto es imposible de ignorar. Así que, cuidemos a las abejas y no las matemos.


Esta es la transcripción, con algunos arreglos, del vídeo que ha publicado el canal Fatto Tv. Nos ha gustado y por eso queremos compartir con vosotros.

A los ciudadanos les pedimos compromiso y acción. A los políticos les pedimos valentía para sembrar futuro!!