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La industria agroquímica financia a los científicos que no relacionan los pesticidas con la muerte de las abejas

Published on 29/09/2016 under Blog
La industria agroquímica financia a los científicos que no relacionan los pesticidas con la muerte de las abejas

Un reciente estudio determina que los científicos que no relacionan pesticidas con la muerte de abejas están en muchos casos financiados por la industria agroquímica.

‘Syngenta y Bayer tienen una influencia sustancial en el debate,’ contestó uno de los investigadores en respuesta al análisis de Greenpeace acerca de la corrupción corporativa que existe en la investigación sobre pesticidas.

Estos grandes productores de químicos, de los que destacan los pesticidas, han invertido millones en influenciar a investigadores que examinan el papel de los neonicotinoides, un derivado de la nicotina encontrado en muchos de los pesticidas más frecuentes, sobre la muerte de las abejas, según un reciente análisis de Greenpeace.

El análisis llega justo semanas después de que investigadores revelaran los resultados de un extenso estudio en el Reino Unido que demuestra cuán dañinos son los neonicotinoides para las abejas.

Bayer y Syngenta, dos de los productores mundiales más grandes de pesticidas basados  en neonicotinoides, ofrecieron más de 2 millones de libras a Universidades británicas encargadas de la investigación sobre pesticidas entre 2011 y el comienzo de 2016, denunció Joe Sandler Clarke, periodista de la Energydesk de Greenpeace el 29 de Agosto.

“Syngenta y Bayer tienen una influencia sustancial en el debate,” le comentó el Dr. Cristopher Connolly, catedrático en neurobiología en la Universidad de Dundee en Escocia, a Clarke.

La Energydesk envió 135 peticiones de Libertad de Información a universidades del Reino Unido, pidiendo detalles sobre la financiación de los estudios afectados por Bayer o Syngenta, y solo recibió contestaciones de 70 instituciones. Entre las que más recibieron dinero de estas corporaciones fueron la Universidad de Nottingham, donde la suma ascendió hasta 557.500 libras recibidas de Syngenta para las investigaciones de biología entre2011 y 2015, y la Universidad de Reading llegó a recibir 587.952 libras por un estudio similar en el mismo período.

Dave Goulson, profesor de biología en la Universidad de Sussex aseveró que es difícil de medir el nivel de influencia que estas corporaciones tienen sobre el tema. Aun así, le contó a Clarke: “Sí que parece ser el caso que las investigaciones financiadas por las compañías agroquímicas raramente encuentras evidencias de que sus productos dañen el medio ambiente, mientras que aquellas financiadas por medios independientes encuentran mucho más a menudo evidencias de los efectos adversos causados por esos mismos productos.”

Más adelante también afirmó que “los investigadores se encuentran bajo presión para obtener financiación para las investigaciones y por tanto están más inclinados a mantener a sus inversores contentos.”

Los científicos están cada vez más seguros de que ‘los neonicotinoides son peligrosos’.

Mientras parece que algunos investigadores están recibiendo dinero de las agroquímicas sosteniendo así sus planes, otros continúan documentando el daño causado por los neonicotinoides.

El uso de los pesticidas neonicotinoides está prohibido sobre todas las plantas con flor en la Unión Europea desde 2013. Un equipo de siete científicos comparó recientemente las poblaciones de abejas salvajes con el uso de neonicotinoides sobre los cultivos de semillas en el Reino Unido entre 1994 y 2011. El estudio, publicado el 26 de Agosto en la revista científica Nature Communications con la participación del Centro de Ecología e Hidrología, demostró que las poblaciones de docenas de especies de abejas salvajes descendieron de forma significativa cuando el uso de pesticidas con neonicotinoides aumentó, con la población de una de estas especies hundiéndose hasta el 30% del total.

“El descenso medio de la población total, unas 62 especies, fue de un 7% por ciento, pero el descenso medio entre 34 especies dedicadas a los cultivos de semillas fue mayor, de hasta un 10%,” informó Kate Kelland, periodista de Reuters quién atendió a la conferencia de prensa de Ben Woodcock, referente al estudio.

Woodcock declaró a los reporteros que “antes de esto, la gente se hacía una idea de que algo estaba ocurriendo, pero nadie sabía hasta qué punto. [Nuestros resultados han demostrado] que es a largo plazo, a gran escala y afecta a más especies de las que nosotros sabíamos antes.”

Connolly, el neurobiólogo entrevistado por Greenpeace, también ha realizado un importante trabajo sobre los efectos del uso de los neonicotinoides en pesticidas. En Abril, él y otros siete investigadores revelaron un estudio para el semanario Scientific Reports en el cual se demuestra que dos neonicotinoides, el imidacloprid de Bayer y thiamethoxan de Syngenta, tienen efectos dañinos sobre las poblaciones de abejas sus neuronas. Sorprendentemente, un tercer químico, clothianidin de Bayer, pareció mostrar un incremento del número de reinas producidas por colmena.

Connolly, quien apoya que la prohibición sobre los pesticidas de neonicotinoides siga vigente, incluyendo aquellos como el clothianidin, alabó el estudio de Woodcock y el resto. “La evidencia en contra de los neonicotinoides ahora existe sobre su efecto en neuronas relacionadas con el aprendizaje y la memoria, sobre las abejas, colmenas enteras y ahora también sobre la población total de abejas salvajes,” le comentó a Kelland.

En general, parece haber un creciente acuerdo entre los científicos que entienden que los neonicotinoides suponen una amenaza para las abejas. El Dr. Nick Isaac, investigador a la cabeza del Centro de Ecología e Hidrología comentó a Clarke, “los neonicotinoides son dañinos. Podemos estar seguros de eso.

 

 

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Artículo de beeculture.com traducido por Jaime Manzano.

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