La biodiversidad se ha formado en la tierra durante millones de años y ha estado a cargo de diferentes y variados vectores. El trabajo conjunto de polinizadores y flores (simbiosis) ha derivado en una variedad biológica que sustenta a todo el planeta. Los polinizadores silvestres, tan importantes para la preservación y sustentación de especies también están enfrentando riesgos hoy día y es nuestro deber protegerlos.

Muchos y muy importantes todos…..

No hay duda de que la polinización de insectos es un servicio vital tanto para los sistemas silvestres como para los agrícolas. No solo las abejas, sino también otros insectos polinizadores silvestres como los abejorros, abejas solitarias, las moscas, los escarabajos, las polillas, las mariposas, las hormigas, murciélagos y las avispas cumplen un papel clave en la producción agrícola global. Así lo han demostrado un estudios recopilados en los 5 continentes

Una amplia biblioteca de evidencia sugiere que ha habido una disminución generalizada en su abundancia y diversidad desde la década de 1950. Esto es importante porque tales insectos son críticos tanto para la reproducción de plantas silvestres como para la producción agrícola de alimentos.

Sin los polinizadores silvestres, aproximadamente un tercio de los cultivos del mundo florecerán, sólo para desvanecerse y luego permanecer estériles. 

Los recursos limitados y la presión sobre el uso de la tierra requieren estrategias de conservación para ser más eficientes, produciendo mejores resultados a partir de aportes cada vez más limitados.

Fuente floral limitada y pérdida de ecosistemas

La pérdida de biodiversidad por deforestación agrícola, siembra de monocultivos y recarga de apicultura intensiva está trayendo graves consecuencias a los polinizadores silvestres quienes cada vez ven más restringida su alimentación y anidamiento.

El sector agrícola ha tratado de abordar la necesidad de alimentar a una población en crecimiento a través de prácticas agrícolas convencionales como la mecanización, campos más grandes o el uso de pesticidas y fertilizantes. Sin embargo, estos han contribuido a la destrucción generalizada de paisajes naturales y la pérdida de capital natural .

Los polinizadores también varían en su efectividad debido a su comportamiento alrededor de las flores y su capacidad para retener el polen. Los insectos más grandes y peludos pueden transportar más polen, mientras que los que se acicalan menos tienden a poder transferir el polen de manera más efectiva. Los abejorros, por ejemplo, son excelentes polinizadores (muy superiores a las abejas melíferas) ya que son grandes, peludos y no se arreglan tan a menudo.

Protejamos a todos los polinizadores

El problema es que solo hay floración y lugares para anidar limitados. Una vez que se aumenta artificialmente el número de abejas melíferas, la mayor competencia por estos recursos puede sacar a los polinizadores nativos de sus hábitats naturales. 

Conservación cooperativa

Aunque gran parte de los medios de comunicación se centran en las abejas melíferas, son responsables de solo un tercio de la polinización de cultivos en Gran Bretaña y de una proporción muy pequeña de la polinización de plantas silvestres. Una variedad de otros insectos que incluyen mariposas, abejorros y pequeñas moscas compensan este déficit de polinización.

Fuente;

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1439179113000911